Prevención y cuidados

Si bien no es posible realizar una profilaxis de prevención total de la ocurrencia de un aneurisma cerebral, sí es factible controlar los factores de riesgo que, asociados, pueden contribuir al desarrollo, agravamiento y estallido de estas deficiencias en las paredes arteriales.

En la vida de las personas existen factores que aumentan el riesgo de padecer la ruptura de un aneurisma cerebral que pueden cambiarse, y otros que no: la prevención consiste en modificar las conductas que los aumentan, y prestar particular atención a aquellos factores que no pueden ser controlados.

Sin establecer un orden de importancia taxativo en la prevención del aneurisma cerebral, la Fucac recomienda el cuidado de la salud general y particular en los aspectos que se detallan.

 

Cuidados para la prevención del aneurisma cerebral

Prevención: Los

  • controlar la tensión arterial y las causas que provocan hipertensión,
  • comer con poca o muy poca sal,
  • alimentarse con una dieta rica en verduras, frutas, proteínas, colesterol bueno (HDL) y grasas polinsaturadas (EPA, DPA, DHA),
  • mantener un índice de masa corporal normal (por debajo del sobrepeso),
  • combatir el sedentarismo e incrementar la actividad física constante,
  • poner extremo cuidado en la diabetes (en caso de padecerla),
  • procurar información detallada de antecedentes familiares de enfermedades vasculares,
  • poner especial atención si se han sufrido enfermedades tales como cáncer, ciertos tipos de artritis, enfermedad renal crónica o si se cuenta con referencias de debilidad o anormalidades en arterias y venas,
  • mantener un cuidado riguroso frente a infecciones de cualquier tipo,
  • realizar exámenes clónicos de traumatismos (por mínimos que parezcan) que hayan afectado al cráneo,
  • consultar con periodicidad al médico,
  • incrementar la frecuencia de consultas médicas con la edad.

Prevención: Los No

  • evitar el consumo de tabaco,
  • no utilizar estupefacientes o drogas psicotrópicas,
  • moderar la ingesta de bebidas alcohólicas,
  • reducir la ingesta de grasas saturadas animales y aceites hidrogenados (margarinas) que elevan el colesterol malo (LDL),
  • no realizar deportes de contacto o sobreesfuerzos,
  • reducir la alimentación elevada en carbohidratos (azúcares y harinas refinadas),
  • cuidar los estados de ánimo como la ansiedad (causa hipertensión), la depresión (aumenta la posibilidad de trombos sanguíneos),
  • librarse del distrés (estrés negativo) que disminuye las defensas y puede provocar embolias.

Lo que no se puede cambiar

La edad, el sexo, los antecedentes hereditarios, la pertinencia étnica, la enfermedades existentes o preexistentes, son factores que pueden representar riesgos en la aparición, desarrollo y ruptura de un aneurisma cerebral que no pueden ser alterados.

En estos casos, la prevención se limita a vigilar la salud en general y mantener la atención, sin dejar de tener en cuenta que el organismo es una totalidad sinérgica en la que todo tiene que ver con todo y, si algo anda mal, todo puede andar mal.

Lo que sí se puede cambiar

El estilo de vida en cuanto a los hábitos de alimentación en calidad y cantidad, el ejercicio físico, el consumo de sustancias recreativas (alcohol, drogas, bebidas energizantes), el peso corporal, el estrés, constituyen factores de riesgo en la formación, crecimiento y estallido de un aneurisma cerebral que deben ser regulados.

El control de los niveles de colesterol (bueno y malo) y sodio ingerido, la tensión arterial, la forma física, los esfuerzos (no sólo musculares, sino también nerviosos) y el cuidado general de la salud son fundamentales, tanto para conservar la calidad de vida, como en la prevención de un aneurisma cerebral.